Sí, sí, sí

si

Sí, sí, sí, no es igual a SI.

Hace unos años trabajaba en una empresa que dependía de Brasil. Viajaba seguido para allá, para acordar ciertas cosas con los que eran mis “colegas regionales”, siempre buscando ayuda y recursos. La respuesta era siempre un amplio “sí, sí, si”, pero grande era mi frustración cuando volvía y esperaba esa ayuda… que nunca llegaba. 

Hace poco y en un trabajo de un cliente presencié un deja-vú de esa situación: un empleado pidiéndole a su jefe una definición y una gestión, y el jefe le decía el clásico: “Sí, sí, sí”. Nunca pasó lo que le pidió.

La verdad es que ese “sí, sí, sí” enmascara un tímido y poco valiente NO. Es un sí que quiere decir NO, pero no se quiere delatar con toda la franqueza. Es un sí para ganar tiempo, es un sí que compromete sin comprometer, es un sí que distiende ahora pero solo posterga las cosas.

Tengamos plena referencia de nuestros Sí y de nuestros NO. Sí, es sí, y No es NO. Sin atajos o desvíos gramaticales. Erradiquemos de nuestro accionar los intermedios sin sentido, y trabajemos con más franqueza, aunque nos cueste un poco. Eso es mejor que ir dilapidando “Sís” sin compromiso.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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