Maté a un hombre

Los testimoniales son un recurso que marketing ha utilizado desde siempre, hasta podríamos decir que en algunos caso hasta el hartazgo. Siempre con la duda de si el testimonio es real o no, la verdad que el tener hombres y mujeres (y niños) hablando a la cámara y compartiendo con una sonrisa sus preferencias e historias se ve y se sigue viendo con gran frecuencia.

Pero todos estos testimonios siembre caminan sobre lo positivo, lo optimista, lo referencial autogratificante. No vemos testimonios hablando mal de productos o no recomendando un servicio determinando.

Y menos confesando un propio crimen.

Maté a un hombre” es la confesión de un conductor ebrio, un asesino de verdad. El responsable se llama Mathew Cordle, quien generó un accidente de tráfico por ir borracho, el que acabó con la vida de Vincent Canzani, un hombre de 61 años. Vean el video, que se inicia con la cara pixelada y la voz distorsionada, pero a mitad del mismo ambos se vuelven evidentes y reales.

 

Lo interesante es que si bien NO ha sido acusado aún, él ha decidido confesar y su manera fue la red social YouTube, generando un fenómeno viral. El arrepentido culpable explica no sólo cómo ocurrió, si no que además pide encarecidamente a la gente que escuche su consejo y jamás conduzca después de haber bebido.

La confesión de este chico de 22 años ha logrado un impacto testimonial diferente, de alguien que ha mostrado arrepentimiento real, y a quien le espera un castigo de entre dos y ocho años de prisión. Claramente, un tipo distinto de testimonial.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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