La verdad sobre la relación “precio-calidad”

relacion

Cuando se piensa en una oferta para un producto y servicio, es muy común escuchar la apreciación de que lo presentado es interesante, porque presenta una buena relación “precio-calidad”.

Ahora bien, a qué se refiere con ¿buena relación?

Una primera lectura sería descifrar que, por lo que se paga, se recibe un producto a un precio “justo”. Es decir, que lo que se paga está en línea con lo que se recibe: existe cómo un buen balance, entre lo que se desembolsa y el valor de lo comprado.  Clásica explicación, que tiene un gran problema: no tiene ningún atractivo. Porque… ¿dónde está la gracia de recibir lo que se espera? No tiene sorpresa, encanto, atractivo.

Hay que romper con este entendimiento clásico: la tarea del marketing es precisamente “desbalancear” esa relación.

Es que hay valor, cuando precisamente la relación es desigual. En los extremos, cuando el producto o servicio me da mucho… por muy poco precio o valor (incluso gratis). Ejemplo para entender: si me bajo una aplicación gratis que me permite escuchar música sin pagar nada, es un extremo del desbalanceo: agrega valor en forma increíblemente atractiva.

En el otro extremo, están aquellos productos que se “paga” de más, por algo que no parece valer tanto, pero igual se paga o se quiere pagar. En esta categoría deambulan por ejemplo, los productos o servicios Premium, muchas veces justificados por la calidad, o en otros casos donde la marca “ampara y cubre” productos donde la calidad realmente no lo justifica.

De esta forma, desmitifiquemos la “relación” precio- calidad. Es en la búsqueda del desbalanceo donde hay que trabajar; romper, para sumar; desequilibrar, para atraer; desalinear, para agregar valor. En esta búsqueda está la esencia del marketing atractivo.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
¿Te gusta?

Compartí

Dejá un comentario

Se el primero en comentar el artículo


 
Artículos relacionados