Francisco I y la importancia del nombre

Debo reconocer que me ha sorprendido como a todos los argentinos la noticia. ¡Un papa argentino! Es el tema de primera plana mundial y de conversación obligada en cualquier encuentro social. Sin entrar en temas religiosos, le dare una vuelta “marketinera” al tema como siempre. En este caso analizando el nombre.

Remitámonos a la historia más reciente. Empecemos con Juan Pablo I y su nombre. ¿Qué nos dice el nombre? El papa que eligió este nombre innovó al crear el nombre compuesto, sumando el nombre de los 2 papas anteriores Juan XXIII y Pablo VI, nombres bien comunes y bien significativos del punto de vista cristiano. ¡Un acierto! También, una serie de homenaje a los anteriores, y un mensaje prometiendo una continuidad.

El siguiente, Juan Pablo II, construye sobre algo similar, pero en este caso significando en su nombre a los 3 anteriores. Tal vez menos original, pero con una intención similar. Dado que el anterior fue un papado muy corto, seguir el nombre del anterior no pareció desacertado.

En el año 2005 asume el nuevo papa con el nombre Benedicto XVI. ¿Qué nos dice el nombre? Poco. Un nombre poco común, continuación de un papa que poco podemos hacer referencia histórica (¿Quién sabe algo de Benedicto XV? ¿Por qué lo eligió?). Es decir, la significación de nombre que el anterior tenía, en éste se presentó más vacía de contenido. Un nombre que presenta cierta distancia, de entrada. Seguramente no una buena señal.

Ahora tenemos a Francisco (I). Lo que se evidencia en forma positiva, es que es el primero en su especie. No es continuacion de nada ni de nadie.  Todo un mensaje. También, un nombre popular, conocido, cercano. Y que hace alocución a uno de los santos más conocidos: San Francisco de Asís. Una persona con una historia riquísima y de contrastes. El hijo rico que se vuelve por voluntad propia, extremadamente pobre, llegando a los extremos, y que ha sido incluso llevada al cine su vida. Llamarse Francisco conlleva entonces una significación enorme, positiva, conocida y admirable. En síntesis, un verdadero hallazgo y acierto desde la mirada marketinera.

¿Qué pueden aprender las marcas paganas de esto? Recordar que un nombre (el naming) tiene una alta significación de por sí. No es el único constructor marcario. Pero si el inicial y claramente importante. Por eso, el nombre elegido es una decisión estratégica, para no despreciar, que requiere reflexión y la mirada profunda y de expertos.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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