El peligroso marketing del presente

HOY

Más que nunca, el marketing refleja en sus mensajes el paraíso del consumo presente.

¡Vivir el presente! Disfrutá ya, la vida es una sola. Vivir el presente es lo que importa.

¡Llame ya! No espere, lo importante es el hoy.

Hace muchos años, participe activamente en una investigación, donde a gente a 10 años vista de jubilarse, le consultábamos que pensaba con relación a cómo afrontar el pago de los gastos de salud si eran jubilados. La respuesta era tajante: no importaba, se vería en el momento. Había como un unánime pensar: ya veré que hago, me arreglaré, prefiero no pensar ahora.

Es que la gente tiende a no pensar en ciertas cosas, y más si las mismas son negativas, como es la muerte, la falta de salud o la vejez: el futuro es demasiado incierto para pensar en ello hoy.

El mejor no pensar hoy en el futuro, algo que es natural en las personas (por algo existen los sistemas de pensión mandatorios, para “forzar” a la gente a ahorrar en su etapa activa), el marketing de hoy se encarga de acentuar. No tiene buena prensa pensar en el futuro o como prepararnos para el porvenir: pensemos en el hoy, consumamos hoy.

Esa tendencia atraviesa edades: se lo escucha también en los más jóvenes, en los famosos millenials, donde en su afán por vivir una vida mejor, todo es hoy, todo es pensar en corto plazo, no importa tanto el futuro, ya nos preocuparemos.

Pero el futuro, llega. Tarde o temprano, lo que no se hizo ayer, hoy es tarde. Está más que bien pensar en el presente, y vivir el hoy. Pero hay que tener la preocupación de también agendar el futuro, para que NO nos descubra a la intemperie o desamparados cuando indefectiblemente llegue.

Sepamos que el marketing del hoy, es sólo eso, una insinuación, una invitación para una vida presente mejor: pero seamos lo suficientemente inteligentes, para preocuparnos por el futuro. Ese futuro que es nuestro y que al único que le preocupa, es a uno, a nadie más.

Ser dueños de nuestra vida es pensar el presente marketinero maravilloso pero también el futuro negro atemorizante. Y para eso no hay marketing que valga.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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