Ping Pong en las empresas y la búsqueda de la felicidad corporativa

El otro día leía en una nota como el “manual Sillicon Valley” había significado una enorme inversión para aquellas empresas más tradicionales y conservadoras, que han invertido  millones de dólares para realizar cambiar en los ambientes y lay outs de sus empresas, copiando el modelo californiano para  mejorar los climas laborales y las culturas de las empresas, y así convertir a los trabajos en «hogares» felices.

Con resultados claramente decepcionantes, o muy por debajo de lo esperado.

Es que pretender que el clima laboral y la cultura de un trabajo cambie gracias a su nuevo mobiliario, su estética o la disponibilidad de tener comida o bebidas gratis o juegos a disposición, es claramente una forma de simplificar o subestimar un tema por lo menos más complejo. Obviamente que el impacto de un lugar agradable es alto vs. trabajar en un lugar no tan cómodo, feo de aspecto o encerrado y poca vista. Son cosas que suman al contento general.  Pero tal vez el modelo Sillicon Valley, muy exitoso por cierto, puede llevarnos a conclusiones no adecuadas o algo erradas.

Un clásico ejemplo es el famoso ping pong a disposición, o los sillones para dormir las siestas permitidas. Estas facilidades hablan de espacios para disfrutar tiempo libre o compartir un rato distinto en la oficina. Pero también habla de empleados que pasan “mucho” tiempo en sus trabajos, que dentro de jornadas laborales intensas y de altas horas de exposición, necesitan un break para seguir sumando horas de trabajo. ¿Esta es la realidad de todas las empresas? ¿Esto es lo que buscan todos los empleadores, o los mismos empleados? Depende: en algunos trabajos sí, en otros tal vez el lugar de trabajo es sólo un lugar de trabajo, y punto. Para dormir o jugar se prefieren otros espacios o ámbitos.

En definitiva, ojo con la búsqueda de las fórmulas instantáneas de éxito o la felicidad. No todo es tan blanco y negro, no todo es siempre tan efectivo, y menos cuando hablamos de gente y sus complejidades individuales y colectivas. Bienvenidos los snacks libres para todos, pero también la sinceridad de lo practicable y real para cada caso y empresa.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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