Gerente validado

Toda tu vida quisiste ser jefe. Jefe/Gerente es una escala pretendida en tu desarrollo profesional. No alcanza con lo que ya obtuviste: queres más y esta bien. Para eso le dedicas tiempo y esfuerzo. Pero para cumplir con lo que queres solo falta eso: el nombramiento por parte de un superior y listo. El “título” de jefe está cerca, cerca. A una firma de distancia de tu propio jefe. Si el valida, listo.

Sin embargo …

Para cumplir el largo check list de ser jefe, no es solo condición y requisito la validación de toda la cúpula superior. La validación en un 360°. Donde tus pares juegan un rol en esa aceptación, pero donde el casillero mayor se lo llevan los propios subordinados.

Sin validación de la tropa, no hay jefatura.

Ser gerente requiere no solo de la bendición papal de arriba hacia abajo, sino de la aceptación positiva y convencida de abajo haci arriba. Es que no hay peor cosa que un jefe no validado. SI el jefe no es validado, no hay cadena de mando, no hay organización del trabajo, no hay coordinación y sincronización, y por lo tanto no hay futuro.

Esa validación es un gran desafío, porque no hay un manual de “validación” a disposición. Requiere si que la gente diga «éste es mi jefe” y lo acepto como tal, y eso no se logra con nombramientos pomposos o referencias o CV brillantes; es un convencimiento cara a cara, cuerpo a cuerpo, en la diaria, ya sea en ámbitos físicos o virtuales.

Así como la validación gerencial de los subordinados es una carta desafiante, cuando se logra y tiene, se abren las aguas, se alinean las cosas y se enderezan los caminos. Con un jefe validado el recorrer de los trabajos va por una senda más tranquila y celera. Validación o no, parecería ser esa la cuestión para un gerente (potencialmente) exitoso.

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