El objeto de deseo: Vacunarse

Se instaló una corrida por conseguir vacunarse por los propios medios. ¿Cómo lo explica el marketing?

El deseo es así, es contagioso, popular y elitista. Es lo que quiero yo, pero para mí, y si lo tienen todos mejor, y cuando lo tienen muchos, ya no.

Ya hemos vivido en el pasado estos “rush” de deseos masivos y colectivos.

Recuerdo no hace tanto, cuando fue la final del mundial 2014, donde Argentina llegó a la final, sin que fuera candidato. El estar en la final (carísimo el viaje, estadía y entradas) generó unas ganas de estar que llevó a gente a pagar sumas altas por ser parte de un evento, que finalmente encima terminó con derrota. No importó: la clave era estar y mostrar que se estuvo.

Pasa ahora con las vacunas y el conseguirlas y el viajar para vacunarse (con una justificación racional, una circunstancia border en lo permitido y con gastos altos seguros a asumir). Donde el que quiere y puede empieza, y luego le siguen en manada los que también quieren y pueden. Sin importar lo que cueste, porque lo importante es estar del otro lado. No el de la espera, sino el del cumplimiento del deseo, el vacunarse cueste lo que cueste.

El actuar es impulsado por el cumplimiento en sí del deseo, pero también por la satisfacción de poder mostrarle a otros, que lo logré, que estuve ahí, que soy de este grupo y no de aquel. Es una satisfacción reforzada de un deseo consumado, donde el deseo es más deseo porque hay otros que no lo logran. Y eso le da un secreto gustito adicional.30

Siempre el deseo, el impulso, la emoción, son los factores que definen el comportamiento humano. Aún en momentos como estos.

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