Viviana Canosa y el despido de sus panelistas

Para los que no viven en Argentina, les comento brevemente: Viviana Canosa es la conductora de TV de un programa dedicado al espectáculo  y los chimentos, con varios años en el aire. En los últimos días ganó protagonismo, dado que durante el receso de verano y en su ausencia, los panelistas de su programa fueron formalmente despedidos y reemplazados por otros.

Cuando volvió al aire luego de sus vacaciones, se esperaba con ansiedad cuales iban a ser sus comentarios al respecto. Entre otras cosas, el por qué había aceptado lo que pasó, y sobretodo cuál iba a ser su reacción al respecto. Vean el video de parte de su explicación.

Viviana Canosa defendió su situación, argumentando que la pasó muy mal, que le habían pedido cambios, que se había negado, que defendió a los panelistas a muerte y que incluso ofreció su renuncia. Que en definitiva ella es una empleada, y que es la empresa y no ella la que toma las decisiones.

Por esta situación ha sido defendida por algunos pero criticada por varios. Por ejemplo está el testimonio de Camilo García, uno de los panelistas despedidos. 

Ahora bien, ¿por qué les comparto esta noticia? Porque esta noticia algo farandulesca, contiene una situación muy real en las empresas y en los negocios que es el despido de gente. Situación traumática, compleja, complicada y también decididamente no agradable. Para cualquiera que haya estado en ambas situaciones (despedir o ser despedido), ninguno tendrá un buen recuerdo de esa situación.  Pero así como son situaciones no deseadas,  son situaciones más que comunes.

 Ahora bien, como parte responsable de una empresa y ante la situación de tener que despedir a alguien.. ¿Cómo lidiar en lo personal con esa situación? ¿Qué debe hacer uno en esos casos? ¿Cómo tratar de que lo que siempre es una mala noticia, que sea lo menos dolorosa posible?

Hace años lei el libro Winning de Jack Welch. Como muchos recordarán Jack Welch fue un directivo muy famoso por llevar a la empresa General Electric a ser la empresa de mayor facturación en el mundo. Con un estilo muy personal y obsesivo hasta la médula, entre otras cosas se destacó por no tener ningún prurito al momento de tener que sacar gente. Fue consultado muchas veces sobre este tema, y en el libro da su visión. Lo que decía era que esta situación nunca va a ser fácil, y que el afectado nunca se lo va a tomar bien, más allá que sea justo o injusto o justicado. Por eso ese momento tiene que ser corto, breve, con argumentos simples pero sin mucha vuelta. Y acá lo importante: lo único que se puede hacer en estos casos, es avisar con tiempo. Es decir, que la persona despedida “no se sorprenda” con la medida. Para ello, se requiere un sistema de evaluación y feedback más o menos estructurado, donde la persona en cuestión se vaya notificando de su desempeño y sobre todo de la opinión que tienen sus jefes de él en esa posición. De esta manera, esté o no de acuerdo, si este proceso se realiza en forma más o menos prolija, no se evita el mal trago, pero por lo menos la persona fue siendo notificado de la posibilidad de esa decisión, evitando sorpresas.

En este tema, donde poco se habla pero que pasa más que seguido, esta postura anticipatoria me pareció un camino interesante ante un tema con poca literatura al respecto. Para pensar.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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