Teletrabajo, ¿si o no?

 

Luego de años de ignorar la existencia del teletrabajo (aún recuerdo hace 7 años como una colega en una empresa, dentro de un programa interno de promover nuevas ideas, propuso implementar el teletrabajo y fue defenestrada; actualmente esa empresa lo tiene como política activa), hoy parece que el teletrabajo es una opción válida, preciada y más que bienvenida. Es más, el 3 de marzo el diario La Nación publicó la nota “Teletrabajo, una modalidad que suma adeptos”, acerca de un trabajo de investigación cuyas conclusiones les comparto:

  • La productividad de los profesionales aumenta un 58%
  • La moral del equipo mejora un 79%
  • El estrés se disminuye un 63%
  • El ausentismo se reduce un 61%
  • Accidentes laborales bajan 42%
  • El ahorro en viáticos es de 57%
  • El ahorro en comedores de planta promedia el 47%
  • Cada empleado que “teletrabaja” tiene un incremento de su salario real de un 20%
  • El 20% de la rotación involuntaria que tienen las empresas se generan por no tener mayor flexibilidad horaria entre sus empleados
  • La fuga de talentos en empresas se redujo un 74% por implementar teletrabajo
  • El 81% de los jóvenes empleados prefiere esta modalidad antes que un buen salario
  • La Generación Y cambia de trabajo en promedio cada nueve meses. Las empresas que aplican teletrabajo logran estirar ese lapso a dos años
  • El 68% de los mandos medios de una empresa considera que sus empleados podrían teletrabajar por lo menos 2 días a la semana

Impresionante, ¿no? Sin embargo …

Una noticia reciente ha “convulsionado” esta nueva realidad.  Marissa Mayer, la CEO de Yahoo! (famosa por haber vuelto a su trabajo luego de tomarse sólo 2 semanas de licencia), ha resuelto para su empresa que no podrán trabajar más desde casa sino que tendrán que hacerlo desde la oficina. ¿Las razones?La interacción cara a cara entre trabajadores promueve una mejor cultura colaborativa. La rapidez y la calidad quedan a menudo mermadas cuando se trabaja desde casa”, son las respuestas esgrimidas en un comunicado interno que se compartió al personal al momento de contar la medida.

Al leerlo, mi primera reacción fue de sorpresa y rechazo, como pasó en la mayoría de los comentarios que siguieron a la novedad. ¿Se está dando un paso atrás? ¿Y justo viniendo de una empresa “moderna”, histórica, exitosa, ligada exclusivamente al mundo digital? (donde en teoría “mejor” calza el teletrabajo?)

A mi confusión le llega el siguiente artículo “Why Working From Home Is The Worst Of Both Worlds”, de Karen Finerman, publicada en una revista que me encanta y sigo mucho Fast Company, donde al estilo Wired se publican novedades del mundo de los negocios pero con una mirada moderna y muy innovadora. En el artículo, Finerman entre otras cosas se sincera diciendo que trabajar en la casa le ha sido muy improductivo, dado que su casa nunca llegó a ser un lugar tranquilo para trabajar. También sintió la “necesidad” de justificar todo el tiempo su disponibilidad cierta para el trabajo. Pero lo más interesante que comparte es la relación con los hijos en esta situación: los niños tenían a la madre cerca, con lo cual podían contar con la presencia física de ella, pero debieron de acostumbrase a no poder contar con la presencia “mental” de su madre, dado que ella se debía a su trabajo y no a sus hijos en la jornada laboral. Algo fácil de entender en un adulto, no tanto a un niño. Su principal observación (en forma de pregunta) es la siguiente: “realmente, ¿se trabaja más eficientemente desde la casa? El punto central y de cierre de su nota es que en su opinión, está claro que trae beneficios para los empleados, pero pone en duda que los traiga también para las empresas.

¿Entonces? ¿Estamos ante un cambio de opinión? ¿Un cambio de tendencia? ¿O sólo una situación aislada? En mi opinión, y como toda relación contractual entre partes, ambos tienen que tener sus beneficios o negociar sus desventajas. Si el teletrabajo significa mucho para los empleados pero poco para los empleadores, puede terminar en situaciones drásticas como las vividas en Yahoo!. Por lo tanto, la actividad para que realmente funcione para ambos, requeriría cumplir con ciertas pautas (stándares), entre ellos el contar con un sitio adecuado en la casa y bien acondicionado como condición, y definir ciertas condiciones mínimas de trabajo para que no todo dependa de una gran disciplina personal. En definitiva, una brecha abierta para nada fácil, en un tema supuestamente cerrado.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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