Querer NO es poder

 

No es verdad lo que dicen los libros de autoyuda.

Que si uno quiere algo, lo logra. Que con proponerse las cosas, las cosas pasan. U otra frase que pulula también: “si sucede conviene”.

Si, es cierto que el querer es el motor, es el fuego, es el gran motivador, que muchas cosas pasen. Pero es muy lejano a pretender que queriendo se puede.

Poder es más que simple querer. Poder pone en juego una cantidad grande de variables que se conjugan para que las cosas pasen. El querer es importante, pero el poder no lo llena el solo sentimiento de intentarlo.

Es muy importante soñar, y ambicionar. Es el deseo el gran impulsor de las cosas y que lleva a las personas a conocer y atravesar límites. Es decir, está bien desafiar el status quo y ponerse a prueba para poder alcanzar lo que a veces parece imposible. Pero un dejo de realismo hace en realidad que las cosas sucedan.

Es también parte del querer, entender que se podrá poder si se conoce bien la situación. Si estamos realmente capacitados para la tarea, si estamos dispuestos a los sacrificios que la misión significa, pero por sobretodo, los riesgos. Puede pasar que el querer no se alcance por no poder, y eso tiene lamentablemente altas chances de ocurrencia siempre, y hay que estar preparados.

Es entonces, una mezcla de pasiones y razones lo que gobierna el hacer. Las pasiones, el querer, para empezar, soñar, arrancar y llevarte a niveles a veces impensados. Pero son las razones, las que las pone en contexto, le pone orden al emprendimiento, y sobre todo, permiten conocer las propias limitaciones. Porque hace falta fuerza para enfrentar los problemas, obstáculos y desafíos que todo camino presenta.

En definitiva, querer no es poder. Y saberlo, es el mejor consejo, es la llave que abre el camino para que el querer sí permita poder. 


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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