¿Qué es la Web 3.0?

Esta nota la escribí en colaboración junto con Gustavo Orrillo.

Dentro de esta idea de nominar tendencias, a todo lo que pasa en Internet se lo rotula con nombres y números. La Web 2.0 o Web Social ha ocupado y ocupa gran parte de la atención de las personas y la prensa, teniendo a Facebook (y ahora Twitter) como ejemplos emblemáticos y de gran suceso y tráfico.  

El concepto social de la Web 2.0 ha sido asimilado por la comunidad de los negocios, aunque su aplicación práctica aún no ha despegado en el ámbito local y son pocas las empresas (la mayoría multinacionales, menos las nacionales y muy pocas PyMes) que han incursionado en este nuevo mundo con ganas y éxito. Tal vez por miedo, por ignorancia o simplemente por precaución, lo cierto es que a pesar de lo que se dice y se escribe, todavía no está muy claro el “retorno “ real de una acción digital  vs. otras acciones más prácticas, como lo es una promoción común y corriente.  Es que estas olas de Internet a veces son percibidas como “ajenas” para las PYMES, quienes sienten que les pasan como por el costado. Tienen una sensación de que “esto NO es para mí”, o no ahora.

Pero la tecnología avanza, y cuando apenas se logra entender el alcance de la Web 2.0, surge mediáticamente una nueva Web: la Web 3.0 o Web Semántica.

¿De qué se trata esta nueva Web? ¿Es tan trascendente o disruptiva como se pregona? ¿Cómo se concilia o complementa con la Web actual? Y sobre todo, ¿qué oportunidad, si es que existe, hay para las PyMes en esta nueva tendencia?

 

La clave para entender qué significa la Web 3.0 hay que encontrarla en el contenido de las páginas de Internet y su estructuración. En las páginas tradicionales (las llamadas Web 1.0), el contenido no tiene ninguna estructura específica, simplemente se encuentra formateado, sin seguir ningún orden especial. La Web 3.0, en cambio, estructura el contenido de una página de Internet en una forma totalmente distinta y nueva, con el fin de poder ser comprendido por otras computadoras u algoritmos computacionales. Este es el aspecto tecnológico clave y que da origen a la Web 3.0: la estructuración del contenido y la posibilidad de su comprensión “semántica”.

¿Por qué es tan importante estructurar semánticamente una página de Internet?

Su mayor beneficio está asociado a los buscadores como Google, Bing y Yahoo! y el rol que juegan hoy en Internet. Es bien sabido que concentran gran parte del tráfico y se han erigido como lugar obligado de búsqueda de información por parte de los usuarios. Este comportamiento ha generado un negocio fabuloso para estas empresas, asociado a la publicidad, donde las empresas pagan (y mucho) por aparecer cada vez que los usuarios hacen búsquedas en estos sitios.

Hoy los resultados de las búsquedas se basan en “matcheos” sintácticos (de palabras). Con la cantidad de “palabras” que pululan en Internet, la cantidad de resultados sintácticos es enorme. Está comprobado de que de nada sirve que en una búsqueda surjan 500,000 resultados: los usuarios apenas leen el total de resultados de la primera página, y si no los satisfacen, realizan una nueva búsqueda. El gran desafío de los buscadores está entonces en lograr la mayor precisión posible a la hora de satisfacer los criterios de búsqueda. Una de las respuestas a este desafío es la información estructurada semánticamente.

Los buscadores priorizan y buscan capturar agresivamente información estructurada. Quieren posicionarse distinto a hoy: no como un lugar de matcheo sintáctico con miles de resultados posibles ante una búsqueda, sino como un portal de referencia con pocos resultados específicos y ciertos, basados en la interpretación semántica de las páginas en Internet. El éxito de un buscador a futuro no está en la cantidad de respuestas, sino en la calidad de las mismas.

Con el advenimiento de la Web 3.0 y en forma práctica, ¿qué puede hacer una PyMe al respecto?.

La buena noticia es que las tecnologías que permiten estructurar contenidos de páginas se encuentran fácilmente disponibles y estandarizadas. Si una PyMe cuenta con una propia página de Internet, es solo cuestión de integrarlas con la plataforma de publicación actual.  La sugerencia es hablar con el proveedor actual,  preguntarle como se puede hacer para agregarle estructura semántica a su aplicación web, y empezar a planificar la migración.  Si no cuenta con su página de Internet todavía, y tiene en planes implementar una, seleccione una solución que ya las incluya.

En resumen, incursionar en el mundo Web 3.0 representa una oportunidad única para las PyMes que quieran abrazar esta tecnología y buscar una simplificación en la publicación de sus productos en los buscadores y una mayor efectividad de las búsquedas. La Web 3.0, como nunca antes, representa una opción muy válida para equiparse tecnológicamente sin grandes inversiones, y poder tener una presencia digital inteligente y de avanzada.  En el mundo competitivo de hoy, son oportunidades únicas que vale la pena tener en cuenta.

 


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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