Masterchef de la gestión

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Los manuales del management definen a los objetivos como medida universal del rendimiento. Es clave la fijación de objetivos claros y concretos, hasta es popular la definición de SMART (específicos, medibles, alcanzables, orientado a resultados, y fecha de tiempo definida). Algo así como que si tienes objetivos inteligentes, claros, tenes parte del camino logrado. Concentrarse en la medición de objetivos es clave, para asegurarse los resultados.

El otro día veía un programa en TV de estos concursos de cocina muy populares (onda Masterchief), en los que un jurado “evalúa” el resultado final (con consignas claras previas del objetivo a alcanzar). El que mejor cumple con el objetivo pretendido, gana. En el capitulo que vi, los jueces observaban a los participantes, dándoles algunas indicaciones esporádicas en el proceso; y con atención a uno de los participantes, donde ya veían que la cosa “no iba”. Veían que no tenía un plan de trabajo, había elegido mal los ingredientes, el orden no era el adecuado, con errores evidentes en el proceso de la cocina, y así como venía… aseguraban que no iba a terminar bien. En su rol de jueces, no podían compartir previamente esas observaciones, y los resultados confirmaron esta visión: el objetivo no se cumplió, el plato presentado dejaba mucho que desear, y no pasó a la siguiente etapa. Pero los objetivos estaban clarísimos: no alcanzó.

Este dilema culinario es también algo bien presente en el mundo empresarial. Ya mirando la gestión, se puede entender si se va a cumplir con lo prometido. Ahora bien, ¿¿se presta la suficiente atención a la gestión con formas de medición claras?  ¿O existe un endiosamiento a la medición de objetivos, sin un tan claro seguimiento de la gestión apropiada?

Como en el caso de la cocina, dejemos por un lado la discusión de los objetivos y su medición, para concentrarnos en la gestión y su seguimiento adecuado. La gestión es la que va a permitir que se cumpla lo prometido: cuando lleguen los resultados, ya puede ser tarde. Foco en la gestión requiere poner atención en las cosas clave de cualquier negocio: manejo de recursos, de tiempos, de procesos, de gente, de equipos; requiere entender el mercado competitivo en serio, y embarrarse en entender el día a día, sin hundirnos totalmente en la táctica.

Es que sin gestión, los objetivos son buenas intenciones, en lugar de propuestas. Pero la gestión no pasa por casualidad, sino que es el resultado de una buena práctica de administración integral. Para ello, se necesita, como en la cocina, no solo querer poder disfrutar de una buena cocina, sino gustar del proceso de cocinar (algo así como ser un Masterchef de la gestión).


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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