Lo que me dejó Steve Jobs

Debo admitir: no soy fanático de Apple y de sus productos. Tal vez decir esto represente un sincericidio o que miles de personas me odien y me dejen de hablar por mucho tiempo. O no. No lo sé, pero es la realidad. He accedido a a comprar algún producto alguna vez, y valoró mucho sus diseños y funcionalidades (y sentimientos encontrados de atracción, frustración por los costos y envidia por no poder acceder a ellos).

Con relación a Steve Jobs mismo, se ha hablado mucho y escrito mucho de él. He visto videos y leído frases y oraciones dichas por el que reflejan un pensamiento muy claro y sobre todo bien dirigido a resultados y logros. También he leído sobre su mal carácter, algo de sus métodos despóticos, y sobre su estilo obsesivo extremo pero exitoso.

Pero lo que más destaco de Steve Jobs, desde mi humilde posición, es su involucración con los productos que desarrolló.  Su rol no se limitó a dirigir una empresa, con TODO lo que eso significa, sino que el número 1 estaba detrás de todos los detalles. Tal era su conocimiento y participación en los mismos, que al momento de hacer su lanzamiento a nivel mundial (ante millones de personas), el que se paraba ante tal auditorio y explicaba los productos Apple con alto grado de detalle, era el mismísimo CEO de la empresa! Hay que estar muy bien preparado y contar con un conocimiento acabado de los mismos, para animarse a hacerlo. Steve Jobs lo hacía muy naturalmente. Y sino, fijense como presentó en su momento la gran novedad en el mercado: el I-Pad.

Esta es una lección que me dejó y destaco: ¿Cuántos CEOs de empresas podrían hacer el mismo ejercicio con sus productos? ¿Cuántos Números 1 se distraen en cosas importantes pero no críticos, como liderar el desarrollo de la oferta de valor a los clientes? ¿Cuántos gerentes generales podrían pararse ante sus clientes y explicarles el producto que comprarán, igual o mejor que sus vendedores más avezados? Seguramente, muy pocos.

Más allá de su leyenda y miles de historias que circulan por ahí, me quedó con este ejemplo supremo para todos nosotros.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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