Las transformaciones … duelen

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Todo el mundo habla de la revolución digital. Que la tecnología ha cambiado todo, que es importante rever la forma de operar, que los nuevos modelos de negocios se comen a los modelos “arcaicos”; que lo que iba por acá, ahora va por allá, que el mundo mira para otro lado… y que el valor está en todo lo nuevo.

De esta forma, si sos parte del viejo mundo, fuiste, porque sólo lo nuevo vale la pena. Todo con sentido de urgencia, de ya.

Así surgen las recetas mágicas, que obligan a repensar todo: el mensaje es hay que cambiar, que hay que transformar. En ese sentido, y con el cartel que nos convenga (agilidad, digital, innovación, tecnológico, etc.), el tema estratégico, el foco y el mundo de los negocios se juegan sus fichas, a cambiar las cosas, a tener que transformar.

Lo peor de todo es que los pregoneros de estos cambios urgentes, seguramente tienen razón. La tecnología y su impacto casi letal ha llegado para quedarse (sobran los ejemplos alrededor), pero igual y a pesar de todo ese discurso, y a pesar de los intentos realizados, las cosas no cambian como se querrían…

¿Por qué? Porque las transformaciones …duelen.

Las transformaciones, como su nombre lo indica, son acciones que requieren cambiar, modificar, dar vuelta formas, procesos, creencias y metodologías muy instaladas.  No son acciones poco ambiciosas, al contrario, son cambios profundos, muy profundos, que no son totalmente inocuos.  Todo lo que requiera transformar, para que sea efectivo, no basta con un nombre marketinero o atractivo. Requiere un compromiso cierto con el cambio, y ese cambio no es menor: es doloroso, es desafiante, es significativo, y en algunos casos muy intimidante y resistido.

De esta forma, entendamos con realismo y sinceridad lo que significa una transformación. Dejemos de lado el discurso de las palabras atractivas, para ahondar en los desafíos del alcance de cambiar en serio. Solo con vocación realista de transformación, es que lograremos transitar el dolor con éxito; y ojo, porque sino se hace, la supervivencia de los negocios puede estar en juego.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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