¿Jefe bueno o jefe malo?

Recientemente salió publicada en Harvard el siguiente artículo “Nice or Tough: which approach engages employees most?, escrito por Jack Zenger y Joseph Folkman.

El estudio, uno de tantos que trata de entender la mejor forma de liderar, pero es revelador. ¿Por qué? Por un lado, nos reafirma algo que es más o menos sabido: que los líderes que son “nice”, son los más queridos y sus empleados son los que se sienten más felices en su lugar de trabajo. Y mucho más comprometidos que aquellos que “sufren” a un jefe duro.

Sn embargo, la conclusión nueva que nos comparte el trabajo, es que son los líderes más efectivos aquellos que combinan ambos roles: “nice & tough”. Ni uno ni otro, sino ambos aspectos en la misma persona.

Al leer este estudio, me vinieron a la mente el crisol de jefes que tuve en mi historia laboral. Digo crisol porque tuve varios, y de todos los colores. Y la verdad es que en ese recuerdo, mi primera apreciación es que siempre el mejor jefe es aquella persona que fue ante todo una buena persona. No hay motivo que justifique que un jefe no se muestre bueno, sensible, conectado y que de gusto trabajar con esa persona.

Pero en este recuerdo, también se me vino a la mente que ese aspecto no era suficiente para realizar buenos trabajos. La exigencia, la demanda, el empuje para sacar lo mejor de mí y de aquellos que podíamos coincidir en el trabajo, fue siempre un factor adicional, que podría generar resistencia, pero que en balance con los aspectos bondadosos, “daban ganas de cumplirle”. 

Lamentablemente, también me acuerdo con pocas ganas aquellos jefes que hacían de la dureza el único sostén de la relación. Obviamente con poco cariño.

Ahora bien, ¿es posible lograr este equilibrio? Sí, pero difícil. Principalmente porque en el día a día, y cada vez más, las presiones, las exigencias llevan a que las demandas de los jefes sean cada vez más altas y sea bastante complicado poder amortiguar todo con las cualidades soft de un jefe bueno. Pero no queda otra que intentarlo. Porque puede ser muy “tentador” pasarse al lado oscuro de la fuerza … pero es un camino de no retorno.

Es que hasta Darth Vader, en algún momento puede mostrar su lado tierno.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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