Emoción que no emociona

Recientemente me compartieron esta publicidad (gracias Alejandro!). Se autotitula “The Thai Mobile Advert That Has Everyone Weeping.”, es de origen tailandés y ya desde su título promete mucho. ¡Un dramón! Con todos los condimentos para erizarnos la piel: un padre (bueno, muy bueno) que se está muriendo, una hija abnegada que pierde todo (y se queda sin el negocio de años), por pagarle los gastos médicos al padre (no tiene cobertura médica),  y en el momento menos pensado, un ángel salvador que soluciona todo: salva al padre y salva al negocio. ¿Quién será? Sin más, se las comparto:

Ahora bien, ¿cuál fue su reacción? Les comparto la mía. El corto cuenta una historia lineal, bien filmada y actuada, pero falla en lo más importante: no me movió un pelo. No me llegó, no me emocionó, y en función de la promesa del título, me decepcionó. ¿Por qué?

Le atribuyo su falta de emocionalidad, primero a que es una historia ya muy vista, que no aportó nada nuevo. Pero principalmente, a la falta de conexión entre la historia y el producto. La empresa que patrocina esta historia TrueMove,  es una empresa de telecomunicaciones. ¿Qué tiene que ver con la historia? ¿Por qué nos comparte este drama? ¿Hizo algo para que tuviera final feliz? ¿O lo va a hacer en el futuro para que no vuelva a pasar? No lo sabemos, no nos cuenta nada, y por ende, ¿por qué entonces nos comparte esta ficción? No existe conexión, no existe vínculo. El slogan del final “Giving is communication” no es suficiente. Por ende no existe emoción.

Pero si quieren emocionarse, esta vez sí, les comparto 2 cortos del mismo origen tailandés. Aquí si hay una vinculación precisa, dado que fueron realizadas por una empresa de seguros de vida.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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