Casi una experiencia religiosa

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Hay temas que a veces se ponen de moda o son bien vistos o son casi perfectos para hacer una nota de actualidad.

En esa línea, se anota hoy todo lo relacionado con “ser emprendedor”: notas a aquellos que partiendo de cero, han logrado tener emprendimientos importantes, prósperos o con alto crecimiento.

Hasta ahí, todo bien.

El tema es cuando el tono de lo que uno lee trasciende a cosas que parecen un “poco mucho”. Hace unas semanas leía un suplemento de un diario donde se trataba el tema, y lo que uno leía parecía más un texto de “autoyuda” que un texto puntual de negocios.

Existe entonces un “aura” en el tema “emprendedor”, donde parece que los que se dedican al tema son “gente privilegiada que vio la luz” y donde en sus charlas o reportajes invitan al resto a seguir esos pasos soñados. Se describe entonces como una experiencia “religiosa”, donde vale la fe, la esperanza, el “tu puedes” y donde el fracaso posible es parte del sendero sacrificado para una vida más allá.

Te la cuentan gente que pasó por esa etapa, y que llevados por una fuerza espiritual irrompible, superaron etapas de frustración, de duda, de soledad, de “garaje”, hasta que algún día … tanta perseverancia, da sus frutos sagrados.

Es cierto que todo negocio que empieza requiere de espíritu, de templanza, de coraje y de paciencia, donde seguramente la mentalidad es un factor muy sólido. Pero no debemos dejar de lado, y de mirar y ver que esto es un NEGOCIO, y para ser exitoso en un negocio no es sólo una cuestión de proponérselo,  de rezar, tener fe y fuerza interior.

Los negocios también requieren visión adecuada de las oportunidades, racionalidad para el manejo de los fondos y del capital disponible, planificación, organización, trabajo en equipo, astucia comercial, cintura financiera y sapiencia marketinera. Mas conocimiento de tecnología, conexiones y llegada a muchos centros de decisión (en los clientes principalmente).

En definitiva, debemos ponderar el espíritu místico de cualquier emprendedor, pero ponerlo en contexto real de cualquier empresario que busca lograr rentabilidad en lo que hace. Menos  mirar al cielo y más mirar a la tierra.  Menos recetas y más trabajo. Menos charlas y más acción.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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