Amo mi trabajo

Love My Job Meaning Great Career Or Occupation

¿Cuánta gente conocen que puede gritar a viva voz … “amo mi trabajo”?

Es cierto, que en el coral de voces, uno encuentra una gran diversidad de opiniones, y algunos pueden argumentar con gran énfasis, que les gusta mucho lo que hacen y hasta pueden manifestar con mayor a o menor grado de seguridad que su trabajo es “su vida”, su elección, su vocación, y hasta el muy publicitado “me pagan por hacer lo que amo”, que se escucha mucho en artistas, gente del espectáculo y deportistas…

Pero…

La gran (gran) mayoría de la gente siente por el trabajo lo que realmente es: un trabajo, un medio.  La gente trabaja esperando un sueldo, una retribución, un salario, una compensación económica a cambio, y punto. Puede haber mayor o menor apego, y mayor o menor compromiso o afecto… pero para la gran mayoría, el trabajo es “trabajo”. Dignifica, ocupa tiempo, puede gustar más a menos, pero el deseo, el gusto, el anhelo, la felicidad… puede pasar por otro lado. El trabajar, el ser retribuido monetariamente, es la forma de poder comprar la felicidad… en otro lado.

Esta afirmación es un dato, no es un juicio de valor. Un dato valioso para ver cómo manejarse con la gente en los lugares de trabajo:

Si podemos entonces entender que esa gente que cumple mis órdenes como jefe, lo hace no por vocación o felicidad, sino como resultado de una transacción comercial (tu tiempo vale tanto);

Si podemos aceptar que puede haber distintos tipos de apegos al trabajo (el mío distinto al tuyo);

Si podemos concluir que lo que me une con ese empleado son deseos distintos sobre la tarea en sí;

Si es posible entonces entender que las reglas de la mayoría son distintas, que la vida puede ser pensada que empiece “luego del trabajo”…

Entonces seguramente podremos gerenciar mejor, podremos calibrar el sentido de la gente poniendo las cosas en su verdadero lugar, ser más flexibles sobre lo que se puede o no se puede esperar, y poner un baño de realismo a lo que el trabajo significa. Sin frases hechas, ni esperando amores que seguramente… no se darán.


Diego Regueiro

Director Ejecutivo
www.marketingyestrategia.com
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